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Hacer cabañas: imaginar manera de vivir en un mundo dañado. Marielle Macé Estamos sobrevolando una ruina utópica de una ciudad distópica que reúne en sí las contradicciones del ser humano. La temperatura exterior es de mil doscientos cincuenta grados. Es un mundo imaginario en el cual no hay otro destino que la catástrofe, presente o por venir. Un equilibrio frágil emana de su materialidad, de su construcción desde lo inestable. Esta ciudad fue completamente proyectada por la mente de su diseñador, aficionado de mapas, constelaciones y fuegos artificiales. Monumentos hacia una deidad modernista de lo inalcanzable cohabitan en el espacio urbano con lugares habitables o deshabitados que todavía guardan en sus paredes las mitologías de quienes vivieron allí. Una ciudad que atravesó épocas mezcladas, construida a partir de fragmentos de otras ciudades, ya desaparecidas. Son ensoñaciones arquitectónicas, un desafío eterno entre la verticalidad del individuo y la horizontalidad del tiempo. Caminar entre estos recuerdos y proyecciones significa enfrentarse con el vértigo, el de la posibilidad de que todo está a punto de caerse.1 Mathilde Ayoub Septiembre,2021
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