GREGORY SCOTT

Bio

“Qué tal si… “ es una buena pregunta. ¿Qué tal si fuese mas alto? O gordo ¿Me convertiría en otra persona por dentro? ¿Qué tal si tuviera 5 años? ¿Qué tal si mi cuerpo fuera de mujer, o de caballo o  pájaro? ¿Qué tal si la habitación en la que me encuentro es una ilusión y el cuadro que cuelga de la pared es real? Por más curiosa que pueda ser esta exploración, hay otra cosa que me gobierna. Quiero capturar estados emocionales que todos tenemos como seres humanos; emociones como la risa, la soledad, la futilidad, el deseo, la inseguridad, la confusión y el juego. Especialmente estados que evaden una descripción verbal.

 

¿Cómo hace el humor para que la tristeza sea conmovedora? O¿Cómo le da la tristeza más profundidad al humor? ¿Cómo puede ser la soledad tan personal pero a la vez tan universal? Y ¿Por qué el arte ’serio’ tiene que ser tan serio? Intento concretar tres objetivos con mi trabajo; tiene que atrapar, ser significativo y accesible. Para lograr esto construyo múltiples niveles de interpretación. Para que sea cautivante, exploro elementos de trompe l’oeil, ilusiones y realidades alteradas para involucrar al espectador. Al mismo tiempo estas técnicas exploran nuestras percepciones de lo que es real. ¿Es una fotografía más real que una pintura? ¿Es el video más real a pesar de que esté en baja resolución? En vez de entrar en el ya cansado discurso sobre la veracidad de la fotografía, estoy más interesado en la tendencia de que la gente sea convencida por una fantasía obviamente manufacturada.

Al proyectar un video sobre la fotografía de un marco en un espacio de galería, intento examinar los parámetros del arte y su relevancia y valor en el mundo de hoy en día. Las fuerzas y debilidades inherentes en cada tipo de medio son expuestas por yuxtaposición. Esta yuxtaposición compromete a cada medio. Las pinturas son cortadas en secciones, las fotografías son reducidas a ser el fondo, y el video está rodeado de medios que revelan sus deficiencias al mostrar detalles, colores y tonos.

En cada pieza, muestro momentos de emociones inherentes al ser humano que son a veces graciosas y otras conmovedoras. Cualquiera que sea el humor, el elemento humano provee a la obra con una conexión personal con el espectador. Para mí esto es lo que hace que la obra sea significativa y donde yace el verdadero valor.

Finalmente, es importante para mí que la obra sea accesible. El arte contemporáneo muy a menudo nubla su intención o simplemente falla en comunicar. Quiero que cualquiera, sin importar sus conocimientos o apreciación del arte, pueda tener una experiencia al estar en contacto con mi obra.

Scott